Presencia de la música desde el origen de los tiempos
Creo que todos somos conscientes de la importancia de la música y su presencia en la historia, pero no sé si todos entendemos la magnitud de la misma.
La presencia de la música ha sido fundamental en todas las culturas humanas, desde sus orígenes más remotos hasta las sociedades contemporáneas. Tradicionalmente, ha estado vinculada a rituales colectivos, celebraciones festivas, cantos de amor y muerte, y a la expresión de emociones profundas que trascienden el lenguaje verbal.
Desde la antigüedad, la música ha sido considerada uno de los artes más sublimes, capaz de elevar el espíritu y conectar a las personas con lo trascendente. En sus orígenes, probablemente surgió como un lenguaje primitivo, anterior al lenguaje hablado, basado en sonidos rítmicos, vocalizaciones y movimientos corporales como la danza. A diferencia del lenguaje verbal —más complejo por su sintaxis, normas y estructura— la música ofrecía una vía directa para comunicar emociones, coordinar acciones y reforzar vínculos sociales.
· Se han encontrado flautas de hueso con más de 40.000 años de antigüedad, como las de Geissenklösterle (Alemania) y Divje Babe (Eslovenia), que evidencian prácticas musicales entre Homo sapiens e incluso Homo neanderthalensis.
· La música se usaba para rituales de caza, guerra, funerales y celebraciones, y se asociaba con la vida, mientras que el silencio se vinculaba con la muerte.
· En muchas culturas indígenas, la música tenía un carácter mágico y chamánico, utilizada para influir en fenómenos naturales, comunicarse con los espíritus y pedir protección.
· Como señala Steven Mithen en The Singing Neanderthals, la música pudo haber sido un precursor del lenguaje verbal, una herramienta para socializar, coordinar y transmitir emociones.
Como acabamos de ver, existen evidencias arqueológicas y antropológicas que demuestran que en la prehistoria se practicaban danzas grupales, cantos rítmicos y mantras sonoros con fines sociales, espirituales y funcionales. Estas prácticas servían para motivar a los cazadores, preparar a los guerreros antes de la batalla, y fortalecer la cohesión tribal. En muchas culturas indígenas —tanto antiguas como contemporáneas— la música ha sido utilizada para influir en el entorno: atraer la lluvia, calmar a los animales, o comunicarse con los espíritus mediante rituales chamánicos. En estos contextos, el sonido no solo era arte, sino también herramienta mágica, medicina y tecnología espiritual.
En la antigua Grecia, la música comenzó a adquirir un estatus más formal y científico. No se limitaba a su dimensión hedonista o estética, sino que se le atribuía un fundamento matemático y filosófico. Fue Pitágoras quien estableció la relación entre la música y las proporciones numéricas, sentando las bases de la teoría musical como disciplina racional mediante relaciones matemáticas simples, como la proporción 2:1 que define la octava.
Utilizó el monocordio para demostrar que la altura del sonido depende de la longitud de la cuerda, estableciendo las bases de la teoría armónica.
Para los pitagóricos, la música tenía un valor ético y medicinal: se usaba para educar el alma, curar pasiones y armonizar el carácter humano.
Esta visión influyó en el pensamiento griego clásico, donde la música era parte del quadrivium, el conjunto de ciencias que incluía aritmética, geometría, astronomía y música.
Pitágoras afirmaba que “la tonalidad del universo era armonía y número”, y creía que los astros producían una música cósmica inaudible para los humanos.
Para los griegos, la música tenía múltiples funciones: acompañaba las representaciones teatrales, estimulaba a los atletas, y se utilizaba para lo que ellos llamaban “curar las enfermedades del alma”. Esta concepción integradora convirtió a la música en una ciencia del espíritu, una herramienta de armonización interior y social.
· Se consideraba un regalo de los dioses: Apolo era el patrón de la lira, Hermes de la cítara, y Pan de la flauta.
Los griegos creían que la música podía beneficiar la mente y el cuerpo, y que ciertos modos musicales influían en el carácter emocional del oyente.
En el teatro, la música acompañaba las tragedias y comedias, y en la educación se enseñaba a los jóvenes a tocar la lira como parte de su formación moral.
Platón y Aristóteles debatieron sobre el poder formativo de la música, y su uso adecuado según el ethos de cada modo musical.
Desde entonces, la música ha sido entendida no solo como arte, sino como lenguaje emocional, sistema de conocimiento y vehículo de transformación humana. Su poder para conectar, sanar y comunicar sigue siendo tan vigente hoy como lo fue en los albores de la civilización.
En las culturas indígenas, tanto antiguas como contemporáneas, la música sigue siendo una herramienta de identidad cultural, memoria colectiva y resistencia espiritual.
Se utiliza en rituales de iniciación, agradecimiento a la naturaleza, comunicación con deidades y celebración de la vida comunitaria.
Instrumentos como tambores, flautas y maracas imitan sonidos naturales, simbolizando la conexión entre el ser humano y su entorno.
La música transmite leyendas, valores y conocimientos prácticos, y fortalece los lazos sociales en ceremonias y fiestas.
Como afirma Miguel León-Portilla, la música en el mundo indígena es un regalo divino, traído por Ehécatl desde el paraíso solar, y presente en casi todos los rituales ancestrales.Todo empieza con una idea. Tal vez quieras comenzar un negocio o convertir un pasatiempo en algo más. O bien, es posible que tengas un proyecto creativo para compartir con el mundo. Sea lo que sea, la manera en la que cuentes tu historia online puede marcar la diferencia.
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